Bienvenido/a a Pizarra

Desde el centro Guadalinfo de Pizarra queremos daros la bienvenida a este blog. Se trata de un nuevo espacio donde todos los/as pizarreños/as o amantes de este lugar puedan ver las imágenes que vamos a ir recopilando. En este blog iremos publicando las fotografías e información que queráis compartir. Estamos convencidos que entre todos/as podemos realizar un bonito y emocionante álbum donde vamos a poder comprobar como ha cambiado nuestra sociedad, la economía, el paisaje, las calles, etc., de nuestro pueblo. Para más información y facilidad de participación se ha creado una Página de Facebook donde también podéis subir fotos y estar al tanto de las últimas publicaciones. Cualquier duda o consulta la podeís hacer al correo electrónico pizarraenelrecuerdo@gmail.com

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viernes, 17 de mayo de 2013

Socios fundadores de la Peña Los Cafeteras

La Peña Los Cafeteras se originó gracias a un grupo de amigos (unas 20-22 personas), principalmente del ferrocarril, de la fábrica de harina y transportistas que se reunían en torno a la Estación de Ferrocarril de Pizarra y en el Bar Tropezón. Jugaban a los "chinitos" y el que perdía pagaba el café por lo que al que perdía muchas partidas lo llamaban "cafetera", de ahí el nombre a la asociación.

Socios fundadores de la Peña el 24 de junio 1982

Una de las principales actividades que realiza la Peña Los Cafeteras es la Feria de la Estación en torno al día de San Juan. La foto que ilustra este post pertenece a la Feria de 1982 en su original en la explanada de la Estación de Tren. En ella están los socios fundadores, junto a Juan López Bazaga que era funcionario del Ayuntamiento y hacía de presentador en casi todos los eventos que se celebrabran en el pueblo, son los siguientes:

De pie y de izquierda a derecha:
  1. Cristóbal Morilla Pérez
  2. Badillo (especialista de estaciones)
  3. Manuel Romero Ramírez
  4. Badillo
  5. Fernando Vergara Sánchez
  6. "Larri"
  7. Paco "Minuto"
  8. Paco "del Llero" (hermano del "Larri")
  9. Pedro Vizcaíno (factor de circulación jubilado y que actualmente vive en Álora)
Agachados y de izquierda a derecha:
  1. Subires
  2. Domingo González Sánchez
  3. Amancio
  4. Antonio Nieto "el cordobés"
  5. Pepe Berlanga "Pepe Tropezón"
  6. Juan Escudero "el zocato"
  7. José Berlanga (padre de Pepe "Tropezón")
 Fuente: Pizarra Información nº2 (Septiembre-Octubre 2007)

jueves, 9 de mayo de 2013

Simulacro de accidente de la Cruz Roja de Pizarra

La Cruz Roja de Pizarra se fundó el 1 de Abril de 1980 y durante estos años viene realizando un sinfín de actividades de gran interés para el municipio. En sus inicios y durante muchos años, la Cruz Roja de Pizarra se dedicaba a asistir socorros y emergencias prestando asistencia y traslados al hospital puesto que en el pueblo el centro de salud no disponía de ambulancia, la única era de la Cruz Roja.

Simulacro de accidente en 1982

La foto que hoy compartimos en este blog es la de un simulacro de accidente que se realizó en el cruce de la Cruz Roja en el año 1982, según voluntarios que participaron en esta actividad. En ella se puede observar los vehículos de la época, el muro de las "Casas Nuevas" que todavía no estaba pintado ni disponía de valla metálica, la carretera que parece no tiene pintada líneas ni disponía de cuneta, ...

Fuente: Pizarra Información nº1 (Julio-Agosto de 2007).

miércoles, 20 de marzo de 2013

Notas introductorias a la historia de Zalea

El topónimo de Zalea es centenario, muy anterior desde luego a la fundación del núcleo contemporáneo de población de este nombre. Tanto los protocolos notariales del siglo XVIII como los documentales cartográficos del siglo XIX reflejan nítidamente la llamada "Haza de la Zalea" como parte integrante de las extensas tierras del cortijo de los Amasaderos, hoy de Rebollo, en la margen izquierda del Arroyo de Casarabonela, afluente entonces caudaloso del río Guadalhorce que alimentaba una exhuberante vega poblada de cítricos y otras especies frutales. La "Hoja de la Zalea", como también figura en la cartografía catastral fue, sin embargo, siempre tierra de labor de secano debido al relieve montuoso y a la composición arcillosa del suelo. A lo largo de los siglos modernos la "Haza de la Zalea del Cortijo de los Amasaderos" integró el señorío jurisdiccional y rico mayorazgo de los Condes de Casapalma y otros títulos del reino.

Vista panorámica de Zalea desde la Sierra de Gibralgalia, foto tomada en diciembre del 2008

Tanto las fuentes documentales como la tradición oral testimonian además la existencia de otro paraje discernido con idéntico topónimo, los "Llanos de la Zalea", también denominado el "Llano (del) Francés", para designar la llanura donde precisamente se elevan hoy las casas y calles de Zalea. Estas otras tierras, estratégicamente situadas entre la Cañada Real de Ronda (Arroyo de Casarabonela), la Cañada Real de Sevilla (Arroyo de las Cañas) y el Camino de Álora a Coín, engrosando la cabida del Cortijo del Lobo, secularmente propio de los Condes de Casapalma y últimamente de los Condes de Mieres, constituyeron otrora un frecuentado descansadero de los hatos de ganado ovino de los pastores de antaño. Allí, en medio del llano, brotaba una laguna o charca de agua, donde los pastores abrevaban sus ovejas, las sesteaban a su frescura bajo el rigor del mediodía y las esquilaban al atardecer de los días de junio, desprendiéndolas de su lana, antes de apacentarlas entre los rastrojos durante las tibias y estrelladas noches de estío puesto que, como es conocido, los óvidos se alimentan de noche en verano. Los animales perecidos eran desollados para, lavándolas y secándolas, aderezar a continuación sus preciadas pieles como zaleas, es decir, "cuero de oveja o carnero, curtido de modo que conserve la lana, empleado para preservar de la humedad y del frío" según la definición del DRAE. La charca, ya drenada, se situó en el centro mismo de la población actual. De los Llanos de Zalea desciende la cañada asimismo titulada de los Llanos, torrentera tributaria del arroyo de las Cañas por su margen derecha ciñendo el pie de la ladera septentrional del Cerrajón.

El proyecto oficial de urbanización y edificación de un núcleo urbano de nueva planta en los Llanos de Zalea, cuyo nombre adquirió entonces y perpetúa ahora, se rigió por la política, demográfica y económica, de reforma agraria deplegada por el Estado a través del extinto Instituto Nacional de Colonización (INC), después Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA) y antecesor del Instituto Andaluz de Reforma Agraria (IARA), durante los años sesenta y setenta del siglo XX, en los estertores ya del Tardofranquismo, con la vocación deliberada de estimular la expansión y consolidación de los nuevos regadíos de la cuenca hidrográfica del río Guadalhorce: Villafranco del Guadalhorce (Alhaurín el Grande, 1962), Santa Rosalía (Málaga, 1965), Nueva Aljaima (Cártama, 1965), Cártama Ampliación (Cártama, 1965), Torralquería (Alhaurín de la Torre, 1965), Cerralba (Pizarra, 1965) y Zalea (Pizarra, 1968), esta última según proyecto técnico del arquitecto del INC Perfecto Gómez Álvarez, quien lo concibió como una reformulación a escala menor del arquetipo de ordenación urbanística en acrópolis de Cerralba ("Cerro al alba") ideado y subscrito, topónimo inclusive, por su ilustre colega matritense José Luís Fernández del Amo Moreno (1914-1995) en 1965.

La Doctora Mª del Mar Loren Méndez, Profesora del Departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas de la Universidad de Sevilla, ha delineado las líneas maestras de este proceso histórico en el artículo de su autoría titulado "Asentamientos rurales metropolitanos. Colonización rural y segunda colonización del Valle del Guadalhorce en la aglomeración urbana de Málaga", inserto en la obra colectiva Pueblos de Colonización durante el Franquismo: la arquitectura en la modernización del territorio rural, Sevilla, 2008, páginas 453-466.

Según el historiador eclesiástico Lisardo Guede Fernández, autor del libro Ermitas de Málaga (Málaga, 1987) la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Paz de Zalea fue erigida canónicamente el día 20 de septiembre de 1971 bajo el pontificado de Ángel Suquía Goicoechea, a la sazón Obispo Diocesano de Málaga (1969-1974). La imagen sagrada de San Isidro Labrador, venerada y procesionada en romería por los fieles zaleanos cada 15 de mayo, día de su festividad, provino de la extinta escuela-capilla rural de Rebollo, una de las doscientas cincuenta diseminadas por todos los confines de la diócesis en un solo lustro por Ángel Herrara Oria, Obispo de Málaga (1947-1966) y Cardenal de la Iglesia Romana (1965-1968) merced a la Ley de 16 de diciembre de 1954 y su institución del Patronato Mixto para el Plan Quinquenal de Educación Primaria.

El día 24 de enero de 1989 el IARA transfirió finalmente la competencia administrativa sobre Zalea al Ayuntamiento de Pizarra, a cuyo municipio pertenece pues de pleno derecho desde entonces.

Así Zalea como Cerralba, sumamente reconocido entre los arquitectos contemporáneos el valor patrimonial inherente a la tipología arquitectónica distintiva de la colonización agraria malagueña del siglo XX, se hallan inscritas entre las 1.100 obras inventariadas que componen en la actualidad el Registro Andaluz de Arquitectura Contemporánea (RAAC) del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.
Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº11 (Febrero 2011)

sábado, 16 de marzo de 2013

La Fuente de la Muñeca

La fuente pública nombrada de la Muñeca radicó en la intersección de las calles Lealtad e Independencia donde daba frente al solar del moderno Colegio Público de Nuestra Señora de la Fuensanta, entonces un llano o ejido (del latín exitus, "salida") donde se festejaba la feria de la villa cada 15 de agosto y los niños corrían infatigables disputándose el pase de un balón de fútbol.

La Muñeca, situada en la Plaza de la Cultura (Año 2010)

Una estatua femenina, la muñeca, coronaba un pilar circular de obra de fábrica de ladrillos vistos guarecido por esbeltos álamos blancos. La elegante figura de una ninfa, quizás la divina Cloris/Flora, fundida en metal, denotaba un notorio influjo de la estatuaria clásica: el cabello anudado en trenzas y prendido de espigas, el delicado lazo pendiente sobre el cuello inclinado, el rostro de finas facciones, mirada dulce y labios sonrientes, el brazo elevado y el otro con flores y espigas en la mano, el talle gentil del cuerpo arqueado en incurvación praxitélica, la espalda desvestida, los senos desnudos y el abdomen ceñido por la cinta de un camafeo helenístico, la túnica desdoblada en pliegues infinitos que descubren los pies descalzos ... todo en ello evocaba la fugacidad de la belleza corpórea mediante la eternidad del arte escultórico.

La corporación municipal resolvió, en capítulo celebrado el día 8 de mayo de 1863 bajo la presidencia del alcalde D. José de Rosas Díaz, de feliz memoria, la erección de una fuente pública en el Mazacote del Ejido, entre las cuatro manzanas delineadas y adjudicadas a los inversores D. Tomás Heredia Livermore, D. Enrique Crooke Manescau, D. Eduardo Loring Oyarzábal y D. Clemente Hurcades Nogués en el ensanche de la villa auspiciado por el Ferrocarril de Córdoba a Málaga (1860-1865).

La Muñeca, manca ya del brazo derecho, fue desmantelada durante el mandato del alcalde D. Alfonso Ros García (1962-1965), rescatada en hora buena por la diligencia de D. Francisco Infante Prieto y donada por su liberalidad, entre otros tesoros fotográficos y bibliográficos del máximo relieve histórico, al Excmo Ayuntamiento de Pizarra el martes, día 14 de agosto de 2007, víspera de la festividad de la Virgen de la Fuensanta.

El viernes, 9 de julio de 2010, restaurada la imagen por el taller de Dª Estrella Arcos von Haartman, fue ésta restituida al patrimonio público sobre una peana marmórea frente a las puertas de la nueva casa capitular en una posición escorada de la Plaza de la Cultura.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº10 (Agosto 2010)

viernes, 15 de marzo de 2013

Breves notas acerca de la sede del Ayuntamiento a través de su historia (2)

Esta foto muestra la Casa Consistorial o Ayuntamiento situado en la que se denominaba en ese momento Plaza de José Antonio (actual Plaza del Ayuntamiento) como puede apreciarse en el rótulo pegado en la misma foto.

Se estima que la foto fue tomada en el año 1970 aproximadamente. En ella se puede apreciar que el reloj todavía no estaba instalado.

Casa Consistorial en Plaza del Ayuntamiento. Año 1970 aprox.

Breves notas acerca de la sede del Ayuntamiento a través de su historia

El discreto lector debe discernir de antemano dos conceptos distintos entre sí, por más que entre ambos medie una relación lógica de contigüidad: uno es el Ayuntamiento en cuanto a órgano (palabra griega que significa "instrumento") de una Administración Pública Territorial Local (el Municipio); y otro es el Ayuntamiento como edificio destinado a abrigar ese órgano y constituir su sede (voz latina que expresa "silla").

Plaza del Ayuntamiento en 1975. Foto: Coronas
La persona que aparece junto al coche es Paco "el latero" según nos informan a través de Facebook.

Los habitantes de Pizarra, que primero fue la "Alquería de la Pizarra", después el "Lugar de la Pizarra", a continuación la "Villa de la Pizarra" y hoy el "Municipio de Pizarra", han gozado de un ayuntamiento propio, definidio según su primera acepción como órgano político-administrativo local dotado de un haz creciente de competencias a medida de los tiempos y a fuerza de pleitos, desde, al menos, el año 1548, cuando figura, entonces y en lo sucesivo, bajo la secular fórmula ritual de "Nos, el Concejo, Justicia y Regimiento del Lugar de la Pizarra", compuesto por un Alcalde Ordinario, un Regidor Único y un Alguacil Mayor y Alcaide de la Cárcel Pública, tríada de oficiales públicos añales o de elección anual por y entre el vecindario o común en cabildo abierto "a campana tañida" con ratificación ulterior de la Ciudad de Málaga desde el célebre Pleito de Varas (1591-1595), quien enviaba luego a los oficiales electos los símbolos de su nueva autoridad, circunscrita a la jurisdicción meramente pedánea: el bastón del alcalde, el título del regidor y el junco o "vara alta de justicia" del alguacil para franquear de esta suerte la solemne toma de posesión de sus respectivos cargos. El Concejo una vez constituido en legal forma, designaba a su vez otros oficiales públicos que no formaban cabildo, es decir, sin voz ni voto en sus deliberaciones: el Depositario del Pósito Público de Granos y el Mayordomo de las Rentas y Propios del Concejo. No obstante, tal corporación, inicialmente presidida, exempli gratia, por Juan Palomino, (a) Palominico, paje que fue en su niñez del fundador Diego Romero, en 1548, Hernando Guillén en 1579 y Alonso Boza el Viejo en 1588, no se halló en posesión de la plenitud de las potestades jurisdiccionales inherentes a una villa de realengo y pleno derecho hasta la expedición en 1818 y ejecución en 1822 del Real Privilegio o Gracia de Villazgo y la delimitación y demarcación ex novo de su término municipal a expensas de las villas limítrofes de Álora, Cártama y Casarabonela en el bienio 1847-1848.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Pizarra no siempre ostentó la propiedad y posesión de un edificio público específicamente concebido para alojar las reuniones o capítulos de los miembros o capitulares de su consejo por ante un escribano público en calidad de autor y fedatario de sus actas en defecto de la figura pública jurídica del secretario municipal.

Todo el patrimonio inmobiliario del Lugar de la Pizarra, sin bienes patrimoniales o de propios que llamar suyos, se contraía en el siglo XVIII a los demaniales: el Pósito Público de Granos, la Cárcel Pública y la Carnicería Pública en un solo cuerpo de casa: "la Cárcel y Panera del Pósito". ¿Pero ... y la Casa Capitular? Ésta no existía como tal. Por tan poderosa razón, los señores capitulares se congregaban alternativamente ora en el Pósito Público, ora en la morada del Alcalde Ordinario "á falta de Casa Capitulares", tal y como reza el tenor literal de los libros de actas capitulares obrantes en nuestro castigado Archivo Municipal desde 1734.

El Pósito, fundado a instancias de Alonso Boza en 1572 y cuyos depositarios fueron, entre otros, Jerónimo de Rueda en 1579, Luis de Vargas en 1588 y Pedro de Rosas en 1618, hizo, pues, durante centurias las veces de Ayuntamiento cuando quiera que fuere menester hasta que, en el siglo XIX, el edificio, usurpado y despojado por la Grand Armée de Napoleón Bonaparte en 1810 y en estado "húmedo y ruinoso hasta mediados de este siglo", fue configurado bajo el principio de doble sede, desdoblándose en Pósito (surtido con 700 fanegas de trigo según el geógrafo Pascual Madoz) y en Consistorio; y aun de triple sede (Consistorio, Cárcel y Escuela) ¿Dónde? Ni más allá, ni más acá de donde ahora se eleva, pues, en centenares de años, el Pósito-Ayuntamiento mudó ciertamente de fábrica arquitectónica, más no así de solar en la manzana primigenia de nuestro municipio (Plazas del Ayuntamiento y de la Iglesia, calles Real y de San Pedro): el actual nº1 de la Plaza del Ayuntamiento, antes nombrada de José Antonio Primo de Rivera, antes de la República, antes de la Constitución, antes Real y aún antes de la Cruz como asimismo la Plazuela del Pósito.

Luís Bello Trompeta, periodista de El Sol de Madrid, nos prodiga esta detallada topografía de la Casa de la Villa fechada entre 1926 y 1929: "En la plaza y casa de la Villa, sitio de preferencia, está la escuela. Hay que pasar el zaguán. En el zaguán, dos puertas: una enfrente, para la escuela; otra a mano izquierda, para la cárcel. Hoy quedan abiertas las dos. Entramos primero en la escuelita, donde da clase a unos cincuenta niños un maestro bondadoso, reflexivo y serio: don Francisco Bravo Millán. Un gran arco, encalado, sirve de crujía central, y el techo de cañizo, sin cubrir, proyecta sobre las desnudas paredes no sé qué extraño reflejo pastoril y montaraz. Don Francisco trabaja con orden y método. Dirige su graduada, y él solo es todo el profesorado de Pizarra: Clase primera. Clase segunda. Clase tercera... La luz viene muy alta. En realidad, parece aquello un interior. Sucesivamente, y a veces simultáneamente, don Francisco atiende a sus tres clases, sin que le falte tiempo para soñar lo que debería ser la escuela de Pizarra si dispusiera él. Nos asomamos luego a la entrada del calabozo, cuya puerta se ofrece hoy de par en par. "No hay ninguno", nos dice un muchacho, desde fuera, para tranquilizarnos y sin duda para tranquilizarse él. En efecto, nadie; sobre los guijarros del piso, un cántaro, nulos hierros; unas paredes tan desnudas como las otras, pero algo más claras porque la reja del calabozo da a la plaza. Don Francisco se asoma a la puerta de su escuela para despedirnos. Con que quisieran los amos de Pizarra decir media palabra se librarían los niños de esta vecindad. Y mejor aún sería dejar la escuela para cárcel, o para mejor destino, y darles al maestro y a sus discípulos otro local".

El edificio que hasta nuestros días ha constituido el noble asiento de la corporación municipal de esta villa, erigido sobre tan histórico solar, fue públicamente inaugurado el lunes, día 28 de agosto de 1950, siendo alcalde D. Francisco Rosas Moreno, (a) "el Alcalde Viejo".

Cincuenta y nueva años después se yergue en la Plaza de la Cultura, tierras que fueron del partido rural y extinto Cortijo del Ejido, propio del mayorazgo dundado por Diego Romero en 1507 y, una vez desvinculado y enajenado, de D. Cristóbal Díaz Trujillo ("La Huerta de Don Cristóbal") en el siglo XX, el moderno edificio del Ayuntamiento de Pizarra, un sobrio como robusto cubo blanco delineado con arreglo al proyecto vencedor del concurso público convocado ad hoc e inequívocamente titulado Tiza: es el viernes, día 5 de febrero del 2010.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº9 (Marzo 2010)

NOTA: Este artículo fue publicado en un boletín especial con motivo de la inauguración del nuevo edificio del Ayuntamiento que tuvo lugar el 5 de febrero de 2010 y al cual asistió el Presidente de la Junta de Andalucía, D. José Antonio Griñán Martínez.

Un Santo de sangre pizarreña: San Rafael Arnáiz Barón (1911-1938)

La Villa de Pizarra y, en especial, la feligresía de su Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol pueden hoy felicitarse legítimamente de una buena nueva: Su Santidad el Papa Benedicto XVI canonizó en la ciudad de Roma el pasado domingo, día 11 de octubre de 2009, al Hermano María Rafael, en el siglo pasado Rafael Arnáiz Barón, monje de la Orden Cisterciense de Estrecha Observancia o Trapense.

 
Nada significarán las letras de este proemio con respecto a nuestro municipio si los gentiles lectores no descubren, merced a su lectura, que por las venas de este nuevo santo de la Iglesia Universal fluyó con vigor la sangre pizarreña por herencia de su tatarabuela por línea materna Dª Catalina Navarro de Rosas, nacida y bautizada en Pizarra el 22 de octubre de 1799, hija de D. José Navarro Prieto y Dª Antonia de Rosas y Muñoz-Valderrama, y desposada con D. José Mª de Cea-Bermúdez y Buzo en 1816.

Rafael Arnáiz Barón nació en la ciudad de Burgos el día 9 de abril de 1911 en el seno de una ilustre familia. Bautizado en la legendaria iglesia de Santa Gadea de la Jura, siguió sus estudios con los padres jesuitas, primero en Burgos y después en Oviedo. Ganado el bachillerato, se matriculó como alumno de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Central de Madrid en 1929. Varón de nobilísimo y purísimo espíritu, el látigo de la enfermedad castigó sin embargo hasta el extremo su frágil cuerpo desde la niñez: fiebres paratifoideas, pleuresía y, sobre todas, una atroz diabetes.

Una excursión al monasterio de San Isidro de Dueñas (Palencia) por consejo de sus tíos maternos, los Duques de Sessa, Maqueda y Santángelo, Grandes de España, alimentó la simiente de su vocación monástica en 1930. Cumplido el servicio militar, resolvió ingresar en esta abadía trapense con el nombre de Fray María Rafael el día 15 de enero de 1934. La diabetes le infligió entonces su máximos estragos. En la soledad de su celda y el rigor de la regla de la Trapa, las formidables tribulaciones que señorearon su carne no hicieron sino acrisolar las eximias virtudes cristianas de su alma hasta el grado heroico. Tres veces hubo de quebrar su clausura por causa médica y otras tantas la reanudó en cuanto tuvo aliento para el retorno, aunque fuese ya en calidad de oblato.

Contemplando el inminente fin de sus días, su abad le impuso simbólicamente el escapulario negro y la cogulla trapense en cumplimiento de su vehemente deseo de morir con ella. Durante su agonía, sintió una sed férvida y, procurándose apenas una gota de agua, declinó tomarla "en sacrificio por la Humanidad". Exhaló su último suspiro el 26 de abril de 1938 a los 27 años de edad por defecto de un coma diabético.

La fama de santidad y milagros obrados por el Hermano Rafael fundaron sus sucesivos procesos de beatificación (1962-1992) y canonización (2005-2009), respectivamente coronados por S.S. el Papa Juan Pablo II el 27 de septiembre de 1992, quien ya había evocado su figura como Modelo de la Juventud del Mundo en 1989 y por su sucesor en el solio pontificio, S.S. el Papa Benedicto XVI, el 11 de octubre de este año. 

San Rafael Arnáiz es valorado como uno de los grandes místicos del siglo XX. Su festividad es celebrada por la Iglesia Universal el día 26 de abril, aniversario de su fallecimiento.

¡Albricias, Pizarra, alégrate y congratúlate en feliz hora: uno de tus nietos es santo!

A la memoria del Sr. D. José Fernández López de Uralde (1924-2009)

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº8 (Diciembre 2009)


La Fuente de los Cuatro Caños

La Fuente de los Cuatro Caños radicó en el extremo septentrional de la plaza de la villa, donde principiaban la calle de la Fuente y la colada de la Jabonera, adherida a la portada de un edificio respectivamente comprehensivo de la cárcel y los lavaderos públicos en sus plantas superior e inferior. Su caudal dimanaba del Nacimiento de la Fuente de la Salud, partido de la Dehesa, mediante una cañería de atanores reemplazada después por una tubería de hierro, y derramaba por cuatro caños metálicos a un pilar rectangular vertiente a su vez a otro inferior, adyacente a su flanco diestro y destinado a abrevar el ganado. Los derrames circulaban a continuación por los lavaderos públicos labrados al dorso hastra drenar a una primera alberca intramuros del Jardín del Palacio del Conde y Huerta Grande de la Vega de Puerto Hermoso, secularmente fertilizados con su remanente. Es fama que entre los cuatro caños de la fuente, tres fueron dorados y uno negro, llamado por su color el caño de los gitanos, e incluso que en tiempos precedentes a la formación del término jurisdiccional de la villa a expensas de las limítrofes en 1847 dos de los caños fluyeron en jurisdicción de Pizarra y los otros dos en la de Álora.

La fuente durante la nevada de 1954

La Fuente Pública del Lugar de la Pizarra, nominada en los siglos contemporáneos de los Cuatro Caños, fue labrada con una alberca en 1515 a instancias de Gonzálo Suárez de Figueroa, deseoso de asegurar la viabilidad de la alquería fundada por su suegro Diego Romero (+1507), Regidor de Málaga y Señor de la Pizarra, en un agreste cañaveral y palmar durante el último lustro del siglo XV. El lustroso caballero hizo esculpir sobre el pilar de la fuente las armas parlantes de su esclarecida alcurnia, y el año de su erección, 1515, con ánimo de perpetuar de esta suerte la memoria de su acción. 

Manuel de Rosas, Mayordomo de los Propios y Rentas del Concejo, Justicia y Regimiento del Lugar de la Pizarra, desembolsó la suma de 27 reales de vellón a Juan Álvarez, albañil, "por haber adobado el pilar y la fuente y el lavadero de este lugar" en 1628.

Los delegados del Real Consejo de Órdenes reconocieron la fuente el día 5 de enero de 1663 con ocasión de las diligencias de la prueba armera del mayorazgo D. Juan de Figueroa y Vargas, pretendiente del hábito de Alcántara: "Y en la fuente de la plaza está un escudo de piedra muy antiguo adonde sólo se conocen las armas de los Figueroas". Los Protocolos Notariales de Pizarra de Pizarra son liberales en detalles relativos a la reparación de la cañería descedente desde su manantial en la sierra de Gibralmora.

En un padrón fiscal fechado en 1699, primer documento del Archivo Municipal de Pizarra, figura entre el viario público el Barrio de la Fuente, alineado en su derredor. El Catastro del Marqués de la Ensenada bosquejó la figura de un pilar rectangular rematado por un símbolo cruzado en 1751. Pascual Madoz encareció en 1849 sus "buenas aguas para el surtido del vecindario". En 1859 el Ayuntamiento procedió ante el Gobierno Civil de la Provincia contra la obstinación del Conde de Puerto Hermoso, refractario a contribuir con una participación de 2.000 reales en los gastos de composición de la cañería pública, intimándole con la expropiación de los derrames de la fuente mediante su traslación a un emplazamiento más céntrico de la villa.

El escritor sevillano Augusto Jerez Perchet la contempló con sus cuatro caños manantes en 1884: "Al salir del pueblo por el lado del noroeste ó sea por el sitio donde se encuentra la Plaza, en uno de cuyos frentes hay un pilar con cuatro surtidores que arrojan agua límpida, arranca un camino abierto entre campos se trigo". Los señores capitulares congregados el día 17 de diciembre de 1899, aseveraron que "la antigua fuente de Cuatro Caños con pilares y lavaderos situada a un extremo de la plaza tenía un número que decía año 1515". La delineación de la avenida de la Fuensanta por el eje de la calle de la Fuente y de la colada de la Jabonera durante los años sesenta del siglo XX determinó el desenlace de su centenario decurso histórico. La fuente del Barrio, inaugurada en 1963 y remodelada en 1981, la sucede en nuestros días a un tiro de piedra.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº7 (Agosto-Diciembre 2008)

jueves, 21 de febrero de 2013

La primera imagen de Pizarra (1751)

Intercaladas en el Libro de Respuestas Particulares del Catastro del Marqués de la Ensenada, formado en el año de 1571 durante el reinado de Fermando VI (1746-1759), existen cuatro láminas ilustradas a plumilla y tenuemente coloreadas que trazan la figura del Lugar de la Pizarra y constituyen la primera representación gráfica de nuestro municipio.

La Plaza según el Catastro de Ensenada (Siglo XVIII)

Tales iluminaciones respondieron al requerimiento oficial de delinear el cuerpo de la población inserto en el interrogatorio general y excedieron, por su característica profusión de detalles, el esquematismo tan agudo que acostumbramos a detectar en otros municipios catastrados. Es notorio que el anónimo autor de los dibujos no era un perito en el arte pictórico, incluso erró la posición de los cuatro puntos cardinales trocando el Poniente y el Levante. La obra de su autoría resulta, sin embargo, sumamente ilustrativa del lugar, poblado a la sazón por 144 vecinos y 627 almas y contraído por toda jurisdicción a sus calles, casas y corrales. 

Entre todos sus elementos iconográficos despuntan dos edificios, respectivamente expresivos de la dicotomía histórica de arquitectura sacra-poder espiritual y arquitectura civil-poder temporal. El uno es la Iglesia Parroquial del Señor San Pedro con nave única y torre adyacente sin el cuerpo de campanas y reloj agregado en 1865. El otro es la Casa Grande o "Casas Principales del Mayorazgo de la Pizarra", habitadas entonces por D. Pedro Sánchez de Badajoz Figueroa Silva Lasso de la Vega y Córdoba y Dª Isabel María Manuel de Villena y Portocarrero, II Marqueses de Valdesevilla, y un estrecho círculo de famosos. Este edificio palaciego, muy diferente del modero Palacio de los Condes de Puerto Hermos, constaba de una sola torre de dos plantas coronada por un palomar. Si en las ilustraciones se aprecian dos, es debido al efecto óptico nacido de la superposición del templo aledaño.

Hitos urbanos nítidimante discernibles son la Cruz de Humilladero y la Fuente Pública. La primera, inexistente cuando menos desde el siglo XIX, fue ya constatada en 1626 e inspiró el nombre de su emplazamiento durante el siglo XVIII: la Plaza de la Cruz. La segunda, llamada durante las centurias contemporáneas de los Cuatro Caños, databa del año 1515 y fue hasta 1863 la única fuente pública de Pizarra. 

La identificación del viario es ciertamente difícil por razón de su fragmentarismo y equívoca perspectiva. Es posible vislumbrar, no obstante, el Barrio de la Fuente, la Plaza de la Cruz y la Calle de San Pedro. Finalmente la frondosa huerta, primorosamente alineada, no es otra que la exuberante plantación de naranjos, limoneros, morales, higueras, chopos y otras especies arbóreas extendidas en aquellos días entre las tapias de la casa solariega y sucedida en los nuestros por el paridisíaco jardín del Palacio de Puerto Hermoso. 

Las cuatro láminas tienen por pie común una leyenda que reza:

"El lugar de la Pizarra, Partido de la Ciudad de Málaga, dista cuatro leguas de dicha Ciudad y diez y ocho de la de Granada Capital de su provincia; su término (por no salir de las casas) de levante a poniente quinientas varas, pocas más o menos, y del norte a el Sur como setecientas, y de circunferencia cinco mil varas; tiene la figura precedente, y linda con la Jurisdicción de Álora y Casa Palma".

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº6 (Mayo-Junio-Julio 2008)


miércoles, 13 de febrero de 2013

El Palacio de Puerto Hermoso

El Palacio de los Condes de Puerto Hermoso, máxima manifestación del patrimonio arquitectónico del municipio de Pizarra, se erige sobre los fundamentos de una primigenia casa palaciega edificada por el caballero Diego Romero, regidor de la ciudad de Málaga y fundador del Lugar de la Pizarra en el último lustro del siglo XV. "Las casas de la morada de Diego Romero", según el tenor de nuestra escritura fechada en 1517, integraron durante los siglos modernos el vínculo instituido en cabeza de su hija unigénita Dª Juana Romero de Orellana el día 4 de abril de 1507. Sin embargo, el primero de los caballeros mayorazgos de la Pizarra que moró en las "Casas Principales" fue D. Juan de Figueroa Silva Lasso de la Vega y Vargas, del hábito de Alcántara, en cuyas estancias expiró en 1686.

Hall del Palacio de los Condes de Puerto Hermoso en 1921. Foto: Radio Pizarra

El Catastro de Ensenadanos procura una descripción del edificio, habitado por D. Pedro Sánchez de Badajoz Figueroa Silva Lasso de la Vega y Córdoba, II Marqués de Valdesevilla, en 1751: "Una casa propia sita en la Plaza de la Iglesia con cuatro cuartos altos principales, una cámara, tres cuartos bajos, caballeriza, bodega, pajar, granero y cochera, de veinticuatro varas de frente y dieciocho de fondo", circuida por un jardín poblado de naranjos agríos y chinos, limoneros grandes, ceutíes, dulces y capuchinos, limoneros, albarillos, ciruelos y toronjas". La inscripción de la finca en el Registro de la Propiedad, practicada en 1881, nos prodiga nuevos detalles descriptivos: "La casa principal nombrada Palacio del Conde está señalada con el número primero de la Plaza de la Iglesia de la villa de Pizarra, está construida de piedras y ladrillo con cubierta de teja, consta de piso bajo principal y en parte segundo y se compone de patio de entrada cerrado con verja y jardín, fuente en el centro, portería, habitaciones altas y bajas, torre, patios de servicio, cocheras y otras dependencias en un área de 3.096 varas y dos tercias cuadradas equivalentes a 2.163 metros 76 decímetros cuadrados", embellecida por una huerta cuya hermosura fue enaltecida por Pascual Madoz en su célebre diccionario. D. Fernando de Soto y Aguilar (1876-1940), IV Conde de Puerto Hermoso, resolviío derruir la vetusta casa heredada de su abuerlo paterno D. José de Soto y Figueroa, III Conde, y elevar sobre sus cimientos una mansión acorde a su posición social.

El nuevo alcázar, coronado por tres soberbios torreones, fue edificado durante los primeros lustros del siglo XX con arreglo a los cánones del estilo en auge, el neomudéjar o regional, y decorado con prodigiosa opulencia. En 1921 la "Casa Grande" adquirió la distinción de una visita regia, S. M. el Rey D. Alfonso XIII, procedente de la inauguración del Embalse del Conde del Guadalhorce, pernoctó la noche del 21 de mayo, presidiendo una cena de gala ofrecida en su honor por sus anfitriones antes de reanudar su visita oficial a la ciudad de Málaga al día siguiente. Juan de la Cierva y Peñafiel, a la sazón Ministro de Fomento, estimulado por la grata impresión de la estancia y persuadido de la idoneidad del emplazamiento merced a su proximidad a las costas africanas, propuso el palacio un año después como sede de la conferencia política y militar que para deliberar sobre la Guerra de Marruecos precisaba celebrar el Gabinete Maura. Entre el viernes 4 y el lunes 6 de febrero de 1922 la atención de la opinión pública nacional recayó sobre la Coferencia de Pizarra, donde se congregaron con el fin expresado, entre otras autoridades, el Presidente del Consejo de Ministros Antonio Maura, los Ministros de Estado, Marina y Guerra, el Alto Comisario de España en Marruecos, General Dámaso Berenguer, y el Jefe de la Escuadra de África, el Almirante Juan Bautista Aznar, ambos futuros presidentes del Gobierno de la Nación.

Fue incendiado dos veces por milicianos republicanos en 1936, devorando las llamas inexorables el magnífico mobiliario palatino y el valioso archivo histórico, que se retrotraía al Medievo. El sobrio edificio que se yergue sobre la villa de Pizarra en nuestros días es fruto de la reedificación acaecida después de la guerra, caracterizada por un notable grado de simplificación de su elegante factura arquitectonica original.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº5 (Marzo-Abril 2008)

jueves, 7 de febrero de 2013

La Conferencia de Pizarra (5)

Esta foto publicada también en el diario malagueño La Unión Ilustrada muestra una vista general del Palacio de los Condes de Puerto Hermoso donde se celebró la Conferencia de Pizarra en 1922.

Conferencia de Pizarra en 1922

La Conferencia de Pizarra (4)

Esta foto publicada en el diario malagueño La Unión Ilustrada muestra el Presidente del Consejo de Ministros; los ministros de la Guerra, de Marina y de Estado; el Alto Comisario de España en Marruecos, el almirante Aznar y los Condes de Puerto Hermoso, en la puerta del Palacio, momentos antes de comenzar la conferencia sobre Marruecos, a la que tanta importancia se ha concedido (palabras textuales publicadas a pié de foto).

Conferencia de Pizarra en 1922

La Conferencia de Pizarra (3)

La foto que hoy comentamos, publicada en la revista La Unión Ilustrada, muestra los representantes de la Prensa que acudieron a la Conferencia de Pizarra de 1922.

Conferencia de Pizarra en 1922

La Conferencia de Pizarra (2)

 El alto Comisario general Berenguer y el almirante Aznar, saludados a bordo del "Giralda" por el alcalde, el eminente novelista Pérez Lugin y otras personalidades, a su llegada a este puerto para asistir a la conferencia.


 Conferencia de Pizarra en 1922

La foto fue publicada en La Unión Ilustrada, vieja publicación periódica malagueña.

Para más detalles puede ver el enlace: http://pizarraenelrecuerdo.blogspot.com.es/2013/01/la-conferencia-de-pizarra.html

jueves, 31 de enero de 2013

La Conferencia de Pizarra

La imagen fotográfica que contempla el lector proviene de La Unión Ilustrada, vieja publicación periódica malagueña, y representa el escenario de la célebre Conferencia de Pizarra, celebrada en nuestro municipio el año 1922 con ánimo de deliberar y resolver la grave crisis militar que incendiaba el Protectorado de España instituido por la Conferencia Internacional de Algeciras sobre Marruecos septentrional en 1906.

El Palacio durante la Conferencia, 1922

El desastre de Annual sufrido en 1921 había infligido una herida abierta en las entrañas de la Nación. Era preciso proceder sin demora mediante la delineación de una nueva estrategia acorde a las adversas circunstancias así rigurosamente bélicas como meramente económicas del protectorado, y a tal fin fue convocada una conferencia política y militar por el nuevo gabinete de Maura.

La sede elegida, el Palacio de los Condes de Puerto Hermoso de la Villa de Pizarra, elegante edificio erigido a principios de siglo con arreglo a las prescripciones estilísticas del Arte Neomudéjar en auge, fue propuesta por Juan de la Cierva Peñafiel, a la sazón Ministro de la Guerra, quien había experimentado una grata impresión durante su visita junto a S.M. el Rey D. Alfonso XIII en calidad de Ministro de Fomento el día 21 de mayo de 1921 con ocasión de la inauguración oficial del Embalse del Conde del Guadalhorce. Su proximidad de las costas africanas propiciaba además el pronto desplazamiento de los máximos jerarcas militares españoles destinados en Marruecos.

Los Diez de Pizarra, según la afortunada expresión de Vicente Fernández Riera (Revista Jábega nº17, Málaga, 1977, páginas 29-31) para designar a los asistentes, fueron Antonio Maura Montaner, Presidente del Consejo de Ministros; Manuel González Hontoria, Ministro de Estado; el Marqués de Cortina, Ministro de Marina; el prenotado Juan de la Cierva Peñafiel, Ministro de la Guerra; el General Dámaso Berenguer Fusté, Alto Comisario de España en Marruecos; el General Luis Aizpuru Mondéjar, Jefe del Estado Mayor Central; el General Agar, segundo jefe; Julio Ardánaz Crespo, Subsecretario de Guerra; el Almirane Buhigas, Jefe del Estado Mayor de la Armada; y el Almirante Juan Bautista Aznar, Jefe de la Escuadra Naval de África. Nótese que dos de los participantes, D. Berenguer y J.B. Aznar, se hallaban destinados a presidir los últimos gobiernos de la Monarquía Alfonsina antes del advenimiento de la II República Española acaecido en 1931.

Fueron recibidos en la Estación de Ferrocarril por los señores José Rosas Peña, Alcalde Constitucional; Antonio Moreno Carmona, Secretario Municipal; José Moreno González, Juez Municipal; y Antonio Morillas Rivero, Cura Propio, entre otras autoridades y un animado y expentante gentío; y en la Casa Grande por los señores Fernando de Soto y Aguilar y María del Carmen Domecq y Nuñez de Villavicencio, Condes de Puerto Hermoso y Marqueses de Arienzo y Santaella, anfitriones de la distinguida comitiva.

La conferencia se dilató desde el sábado 4 al lunes 6 de febrero de 1922: las dos primeras jornadas, deliberantes, y la tercera, resolutoria. No es el tiempo idóneo para detallar sus lides. Concluyamos con Fernández Riera que en Pizarra fue concebida una "solución honrosa de un problema irresoluble [...] una decisión mesurada, digna de la sabiduría del viejo político". Lástima que la caida inminente de su gabinete un mes después ante José Sánchez Guerra cercenase las esperanzas de Maura, quien una vez clausurada la conferencia peregrinó hasta la Ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta para rogarle por la paz de España.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº4 (Enero-Febrero 2008)

Pizarra en la retina de J. Oses, 1873

La imagen que contempla el lector reviste una honda significación histórica para el municipio de Pizarra: es la primera fotografía que representa a pizarreños.

La Pizarra, calle de Málaga por J. Oses, 1873

De formidable valía técnica, parece emular un cuadro de pintura costumbrista decimonónica. No fue éste el ánimo del autor: la escena no es deliberadamente teatral. Constituye, por el contrario, una manifestación del vehemente sentimiento de curiosidad que hubo de suscitar entre nuestros tatarabuelos la irrupción de un fotógrafo en la Pizarra del último tercio del siglo XIX.Su autoría pertenece, según la firma al pie, al célebre como nebuloso J. Oses, a quien Juan Antonio Fernández Rivero no yerra en calificar como "uno de los mejores retratistas malagueños del siglo [...] entre los fotógrafos de más calidad, junto a Spreafico" en su Historia de la Fotografía de Málaga durante el siglo XIX.

¡Brillante la creación, aunque oscuro el creador!, por cuanto aún su nombre de pila se ignora: ¿José? ¿Joaquín? ¿José Joaquín? No constan, sin embargo, diversas circunstancias atañentes a los trabajos fotográficos del señor Oses por vía de la tradición oral. Amén de la Calle de Málaga, el singular visitante fotografió la villa desde el Puerto de la Ermita (sic) así como a su venerable moradora desde el siglo XVI, Nuestra Señora de la Fuensanta. Este aúreo tríptico imaginario fue propiedad inicial de Doña Antonia Montes Doncel y, por título de herencia, de su nieto, nuestro amable coterráneo D. Francisco Infante Prieto, vecino de Écija y máximo fotógrafo de este municipio de todo el siglo XX, quien tuvo el laudable gesto de acrecentar nuestro patrimonio histórico mediante su donación al Ayuntamiento de Pizarra el día 14 de agosto de 2007. Su abuela materna, niña aún, conoció al autor, estampó luego su nombre al dorso de las cartulinas originales y facultó a su nieto, merced a sus confidencias, a datar la toma hacia 1873, fecha algo temprana bajo el dubitativo critero del que subscribe, si bien no en demasía.

En cuanto a la visión perspectiva y retrospectiva de nuestras calles admirablemente desplegada ante nosotros, no es menester decir mucho sino mirar mucho, pues encierra en sí misma un poder casi mágico de captar la atención y alimentar la imaginación de quien mira y admira. La Plaza de la Constitución, antaño Plazuela del Pósito, de superficie terriza en primer término. La dilatada Calle de Málaga, bien empedrada, con la Barranquilla a un lado y la Cruz al otro. La Carretera de Málaga, inaugurada en 1859, que vadeando el Arroyo Hondo asciende zigzagueante desde el Cerrillo hasta el Peñón de Cuenca con sus respectivas casas de labor, y desde allí hasta el Prado Redondo y el Puerto de Málaga. La esquina de la Calle Alta con su primigenio alumbrado público y su tablón de anuncios debajo. El jinete a lomos de borrico y ancho sombrero encasquetado. La niña pulcramente vestida de primera comunión. Los niños alineados, entre expectantes y risueños (uno de ellos un Lloret). El cerdo tumbado a la sombra de la casona de rejas magníficas y airosos tejados. Hombres y mujeres de faena, bestias enjaezadas, casas encaladas, hazas y mieses ... la vida en definitiva, detenida en una efímera fracción del tiempo para la eternidad de la memoria.

Alejadro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes historicos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº3 (Noviembre-Diciembre 2007)

miércoles, 30 de enero de 2013

Estación de Pizarra en 1867


La magnífica fotografía que contempla el lector proviene del Álbum Fotográfico de las Obras de Fábrica del Ferro-Carril de Córdoba a Málaga dedicado a S.M. la Reina Doña Isabel II por el fotógrafo J. Spreafico, datado en Málaga en el año 1867 y perteneciente al Patrimonio Nacional.

José Spreafico Antonioni, nacido en Milán y afincado en Málaga en el segundo tercio del siglo XIX, fue con J. Oses uno de los maestros pioneros del Arte de la Fotografía en la provincia y ostenta, entre nosotros, la relevante distinción de haber tomado las primeras fotografías de la historia de nuestro municipio, tituladas Estación de la Pizarra y Puente de la Pizarra. De factura técnica en albúmina, la imagen representa la Estación de Ferrocarril de Pizarra en 1867.

 Estación de Ferrocarril de Pizarra. J. Spreafico, 1867

Puentes sobre el río Guadalhorce II

La magnífica fotografía que contempla el lector proviene del Álbum Fotográfico de las Obras de Fábrica del Ferro-Carril de Córdoba a Málaga dedicado a S.M. la Reina Doña Isabel II por el fotógrafo J. Spreafico, datado en Málaga en el año 1867 y perteneciente al Patrimonio Nacional.

José Spreafico Antonioni, nacido en Milán y afincado en Málaga en el segundo tercio del siglo XIX, fue con J. Oses uno de los maestros pioneros del Arte de la Fotografía en la provincia y ostenta, entre nosotros, la relevante distinción de haber tomado las primeras fotografías de la historia de nuestro municipio, tituladas Estación de la Pizarra y Puente de la Pizarra, que es la que en este lance glosamos. De factura técnica en albúmina, la imagen representa el airoso puente edificado en 1863 por la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Málaga, dirigida por el ingeniero Jorge Enrique Loring Oyarzábal, para franquear las aguas del río Guadalhorce, antaño sorteado en este punto por una frágil pasarela de madera o pontón. Esta primigenia infraestructura ferroviaria fue originariamente concebida y ejecutada a tenor de los postulados técnicos y estilísticos del Funcionalismo o Arquitectura del Hierro, plenamente vigente en la Europa decimonónica. Erigida sobre poderosos tajamares, la vía se inserta en una estructura íntegramente metálica de 83 metros de luz y 10 de altura. Ciertamente, su visión estimula la memoria de otros vástagos supérstites del funcionalismo arquitectónico en el Valle del Guadalhorce: los puentes de las Mellizas (1863), Álora (1903), Valle de Abdalajís (1931) y Cártama (1932). El Puente de Hierro de Pizarra fue, sin embargo, reemplazado por el actual, de tres ojos, por la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (FCA) durante el primer tercio del siglo XX.

El efímero instante captado por el fotógrafo es históricamente admirable y rebasa, con mucho, los límites de la Ingeniería Civil. A lo lejos, la Villa de Pizarra, investida de este título desde 1818 y dotada de término jurisdiccional desde 1847, es nítidamente visible, con su nuevo campanario, un cuerpo adicional de ladrillo agregado a la vieja torre de la Iglesia de San Pedro a expensas de la compañía ferroviaria en signo de gratitud hacia el municipio por la cesión gratuita del agua para el suministro de su estación un lustro atrás; su dilatado caserío encalado, con el Cortijo de la Dehesa, en la actualidad Los Huertos, y la casa de labor de Salvador Peña Aranda en las laderas de la pelada Sierra de Gibralmora; el sigzagueante camino de herradura hacia la Venta de Cártama, hoy La Aljaima, y la ciudad de Málaga, fatigosamente ascendente desde la fuente de Luna y Los Lagares y transitado otrora por viajeros, arrieros, recoveros y cosarios. De los edificios rústicos contiguos al puente, únicamente ha prevalecido hasta nuestros días el superior, nombrado entonces la Casa del Coronel Joaquín Sánchez de Rivera y del Álamo, hoy de D. Antonio González Lería. Finalmente, los tres vigías revestidos de inveterados ropajes goyescos, trabucos en mano, inspiran una interpretación decididamente romántica y el atento perrillo tendido al borde de la vía, un simpático gesto de complicidad con el espectador.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº2 (Septiembre-Octubre 2007)


 
Puente de Hierro sobre el río Guadalhorce. J. Spreafico, 1867

Puentes sobre el río Guadalhorce

Los puentes sobre el río Guadalhorce constituyen quizás la máxima expresión del Patrimonio Hidráulico de la Villa de Pizarra y, desde luego, su manifestación arquitectónica más emblemática.

La ejecución del puente de la carretera Pizarra-Casarabonela, originariamente concebida como una estructura metálica, fue contratada por el Estado en el mes de agosto de 1926. Rescindida la contrata en 1929, fue consumada en el mes de octubre de 1935 con arreglo a un nuevo proyecto técnico de D. Francisco Martín Gil bajo la sucesiva dirección facultativa de su autor y de los señores Álvarez Valdes y César Villalba Granda, distinguidos ingenieros civiles de su tiempo.

El vano principal del puente, de 50 metros de longitud, es salvado mediante dos salmeres que vuelan 2,5 m. por cada lado y un arco de 45 m. de luz y 6,75 m. de flecha constituido por dos bóvedas gemelas de hormigón en masa de 1,50 m. de ancho constante cada una. La airosa cimbra de madera, elaborada por contratista Pérez Plá, fue desmantelada según las prescripciones del novedoso método ideado por el ingeniero francés Eugene Freyssinet. El presupuesto de la obra ascendió a 156.409,92 pesetas de ejecución material y 184.011,67 pesetas el de contrata.

El puente de ferrocarril Málaga-Bobadilla, de tres ojos, se eleva 60 metros aguas arriba y data del primer tercio del Siglo XX. Fue erigido por la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (FCA) a fin de reemplazar el puente original de la vía férrea Málaga-Córdoba, fabricado para la Casa Real por el maestro milanés afincado en Málaga J. Spreafico en 1867, que constaba de 83 metros de luz y 10 de altura.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra" 
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº1 (Julio-Agosto 2007)

2007