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viernes, 15 de marzo de 2013

Breves notas acerca de la sede del Ayuntamiento a través de su historia

El discreto lector debe discernir de antemano dos conceptos distintos entre sí, por más que entre ambos medie una relación lógica de contigüidad: uno es el Ayuntamiento en cuanto a órgano (palabra griega que significa "instrumento") de una Administración Pública Territorial Local (el Municipio); y otro es el Ayuntamiento como edificio destinado a abrigar ese órgano y constituir su sede (voz latina que expresa "silla").

Plaza del Ayuntamiento en 1975. Foto: Coronas
La persona que aparece junto al coche es Paco "el latero" según nos informan a través de Facebook.

Los habitantes de Pizarra, que primero fue la "Alquería de la Pizarra", después el "Lugar de la Pizarra", a continuación la "Villa de la Pizarra" y hoy el "Municipio de Pizarra", han gozado de un ayuntamiento propio, definidio según su primera acepción como órgano político-administrativo local dotado de un haz creciente de competencias a medida de los tiempos y a fuerza de pleitos, desde, al menos, el año 1548, cuando figura, entonces y en lo sucesivo, bajo la secular fórmula ritual de "Nos, el Concejo, Justicia y Regimiento del Lugar de la Pizarra", compuesto por un Alcalde Ordinario, un Regidor Único y un Alguacil Mayor y Alcaide de la Cárcel Pública, tríada de oficiales públicos añales o de elección anual por y entre el vecindario o común en cabildo abierto "a campana tañida" con ratificación ulterior de la Ciudad de Málaga desde el célebre Pleito de Varas (1591-1595), quien enviaba luego a los oficiales electos los símbolos de su nueva autoridad, circunscrita a la jurisdicción meramente pedánea: el bastón del alcalde, el título del regidor y el junco o "vara alta de justicia" del alguacil para franquear de esta suerte la solemne toma de posesión de sus respectivos cargos. El Concejo una vez constituido en legal forma, designaba a su vez otros oficiales públicos que no formaban cabildo, es decir, sin voz ni voto en sus deliberaciones: el Depositario del Pósito Público de Granos y el Mayordomo de las Rentas y Propios del Concejo. No obstante, tal corporación, inicialmente presidida, exempli gratia, por Juan Palomino, (a) Palominico, paje que fue en su niñez del fundador Diego Romero, en 1548, Hernando Guillén en 1579 y Alonso Boza el Viejo en 1588, no se halló en posesión de la plenitud de las potestades jurisdiccionales inherentes a una villa de realengo y pleno derecho hasta la expedición en 1818 y ejecución en 1822 del Real Privilegio o Gracia de Villazgo y la delimitación y demarcación ex novo de su término municipal a expensas de las villas limítrofes de Álora, Cártama y Casarabonela en el bienio 1847-1848.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Pizarra no siempre ostentó la propiedad y posesión de un edificio público específicamente concebido para alojar las reuniones o capítulos de los miembros o capitulares de su consejo por ante un escribano público en calidad de autor y fedatario de sus actas en defecto de la figura pública jurídica del secretario municipal.

Todo el patrimonio inmobiliario del Lugar de la Pizarra, sin bienes patrimoniales o de propios que llamar suyos, se contraía en el siglo XVIII a los demaniales: el Pósito Público de Granos, la Cárcel Pública y la Carnicería Pública en un solo cuerpo de casa: "la Cárcel y Panera del Pósito". ¿Pero ... y la Casa Capitular? Ésta no existía como tal. Por tan poderosa razón, los señores capitulares se congregaban alternativamente ora en el Pósito Público, ora en la morada del Alcalde Ordinario "á falta de Casa Capitulares", tal y como reza el tenor literal de los libros de actas capitulares obrantes en nuestro castigado Archivo Municipal desde 1734.

El Pósito, fundado a instancias de Alonso Boza en 1572 y cuyos depositarios fueron, entre otros, Jerónimo de Rueda en 1579, Luis de Vargas en 1588 y Pedro de Rosas en 1618, hizo, pues, durante centurias las veces de Ayuntamiento cuando quiera que fuere menester hasta que, en el siglo XIX, el edificio, usurpado y despojado por la Grand Armée de Napoleón Bonaparte en 1810 y en estado "húmedo y ruinoso hasta mediados de este siglo", fue configurado bajo el principio de doble sede, desdoblándose en Pósito (surtido con 700 fanegas de trigo según el geógrafo Pascual Madoz) y en Consistorio; y aun de triple sede (Consistorio, Cárcel y Escuela) ¿Dónde? Ni más allá, ni más acá de donde ahora se eleva, pues, en centenares de años, el Pósito-Ayuntamiento mudó ciertamente de fábrica arquitectónica, más no así de solar en la manzana primigenia de nuestro municipio (Plazas del Ayuntamiento y de la Iglesia, calles Real y de San Pedro): el actual nº1 de la Plaza del Ayuntamiento, antes nombrada de José Antonio Primo de Rivera, antes de la República, antes de la Constitución, antes Real y aún antes de la Cruz como asimismo la Plazuela del Pósito.

Luís Bello Trompeta, periodista de El Sol de Madrid, nos prodiga esta detallada topografía de la Casa de la Villa fechada entre 1926 y 1929: "En la plaza y casa de la Villa, sitio de preferencia, está la escuela. Hay que pasar el zaguán. En el zaguán, dos puertas: una enfrente, para la escuela; otra a mano izquierda, para la cárcel. Hoy quedan abiertas las dos. Entramos primero en la escuelita, donde da clase a unos cincuenta niños un maestro bondadoso, reflexivo y serio: don Francisco Bravo Millán. Un gran arco, encalado, sirve de crujía central, y el techo de cañizo, sin cubrir, proyecta sobre las desnudas paredes no sé qué extraño reflejo pastoril y montaraz. Don Francisco trabaja con orden y método. Dirige su graduada, y él solo es todo el profesorado de Pizarra: Clase primera. Clase segunda. Clase tercera... La luz viene muy alta. En realidad, parece aquello un interior. Sucesivamente, y a veces simultáneamente, don Francisco atiende a sus tres clases, sin que le falte tiempo para soñar lo que debería ser la escuela de Pizarra si dispusiera él. Nos asomamos luego a la entrada del calabozo, cuya puerta se ofrece hoy de par en par. "No hay ninguno", nos dice un muchacho, desde fuera, para tranquilizarnos y sin duda para tranquilizarse él. En efecto, nadie; sobre los guijarros del piso, un cántaro, nulos hierros; unas paredes tan desnudas como las otras, pero algo más claras porque la reja del calabozo da a la plaza. Don Francisco se asoma a la puerta de su escuela para despedirnos. Con que quisieran los amos de Pizarra decir media palabra se librarían los niños de esta vecindad. Y mejor aún sería dejar la escuela para cárcel, o para mejor destino, y darles al maestro y a sus discípulos otro local".

El edificio que hasta nuestros días ha constituido el noble asiento de la corporación municipal de esta villa, erigido sobre tan histórico solar, fue públicamente inaugurado el lunes, día 28 de agosto de 1950, siendo alcalde D. Francisco Rosas Moreno, (a) "el Alcalde Viejo".

Cincuenta y nueva años después se yergue en la Plaza de la Cultura, tierras que fueron del partido rural y extinto Cortijo del Ejido, propio del mayorazgo dundado por Diego Romero en 1507 y, una vez desvinculado y enajenado, de D. Cristóbal Díaz Trujillo ("La Huerta de Don Cristóbal") en el siglo XX, el moderno edificio del Ayuntamiento de Pizarra, un sobrio como robusto cubo blanco delineado con arreglo al proyecto vencedor del concurso público convocado ad hoc e inequívocamente titulado Tiza: es el viernes, día 5 de febrero del 2010.

Alejandro Rosas Fernández
Artículo publicado en "Apuntes Históricos de Pizarra"
Boletín del Ayuntamiento "Pizarra Información" nº9 (Marzo 2010)

NOTA: Este artículo fue publicado en un boletín especial con motivo de la inauguración del nuevo edificio del Ayuntamiento que tuvo lugar el 5 de febrero de 2010 y al cual asistió el Presidente de la Junta de Andalucía, D. José Antonio Griñán Martínez.

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